Sistema productivo y medio ambiente en el Uruguay de hoy

Este viernes 5 de junio, se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente. Día que ha sido establecido por la Naciones Unidas como vínculo por el cual se sensibiliza a las comunidades en torno a la conciencia ambiental y al empoderamiento de las mismas en las demandas acción política al respecto. Esto viene a colación en un momento en que desarrollo y medio ambiente en Uruguay, ahora mismo no van de la mano.

El desarrollo de un país lo podemos definir como la capacidad de crear riqueza a fin de promover y mantener la prosperidad o bienestar económico y social de los ciudadanos que habitan un país o región; pero esta definición no se ajusta a nuestra realidad ya que la brecha socioeconómica, la desigualdad social sigue manteniendo considerable distancia entre unos pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco.

El alto costo que se está pagando por lo que supone que es el despegue económico y el desarrollo de nuestro país, lo estamos asumiendo entre todas y todos. El Uruguay Productivo ha quedado pospuesto ya que la mejora y amplitud del sector agroindustrial no ha redundado en los efectos de crear mayores posibilidades de empleo. El aumento de las exportaciones y la extensión a los mercados internacionales no han supuesto un desarrollo sustancial que se vea reflejado en la creación sostenida de nuevos puestos de trabajo, todo lo contrario, la salida de inversores extranjeros ha supuesto un incremento en la tasa de desempleo. Desde algunos gabinetes ministeriales nos indicaban que “Uruguay dispone de condiciones ambientales, climáticas, tecnológicas y culturales que hacen posible un uso sostenible de los recursos naturales y una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos”, pero el tiempo está demostrando todo lo contrario.

El deterioro creciente de lo que son los recursos naturales, la destrucción del monte nativo, de los ecosistemas, la calidad del agua y de la tierra, la pérdida de soberanía, la extranjerización de nuestro territorio, y la precariedad laboral como resultado de la salida de los capitales golondrinas de nuestro país, dejando a miles de obreros y sus familias en situación de vulnerabilidad y/o o pobreza, son una pequeña muestra de ello.

En estas últimas décadas, las políticas económicas desarrolladas por los sucesivos gobiernos han propiciado la llegada de empresas extranjeras, en desmedro de los emprendimientos y trabajos genuinamente uruguayos. Las diversas autoridades gubernamentales han apostado a atraer a inversores extranjeros en detrimento de la Industria Nacional.

A esto se suma que determinados emprendimientos, desarrollados en estas últimas décadas, han potenciado el monocultivo de la soja transgénica o la forestación masiva de pinos y eucaliptus. Esto ha traído consecuencias.

El llamado “boom” del desarrollo forestal y agropecuario, también denominado con la rimbombante frase del cambio de la matriz productiva, está dejando una estela considerable de cursos de agua superficiales muy contaminados, siendo en algunos casos definidos como alarmantes. Ejemplos hay muchos, entre ellos podemos mencionar los cursos de agua del Río Uruguay, Río Negro, Río Santa Lucía, el arroyo Canelón Chico, las lagunas del Sauce y del Cisne, que abastecen de agua potable a la zona de Atlántida, la Floresta y otras zonas del sur del país en donde el agua que se potabiliza para el consumo humano se ve fuertemente amenazada.

En Uruguay nos hemos jactado durante muchos años de poseer ríos, arroyos, lagunas, humedales y una importante franja costera al mar espléndida que aseguraba no solo la buena calidad de los recursos hídricos, sino que además resguardaba los ecosistemas naturales de nuestro país.

Por otro lado, y a modo de referencia de la excepcional calidad de nuestra agua, nuestro país dispone de vertientes naturales en donde el agua surgente es de una calidad y riqueza de textura excepcional, siendo considerada y premiada por chefs y sommeliers internacionales, en donde han destacado por ser “suaves, limpias y pura mineralidad”. La Fuente del Puma, en la Reserva Natural Salus y la Fuente Surgente Agua Salto, son muestra de ello.

¿Agua potable, agua saludable? Los ejemplo antes mencionados, se ven ahora anulados con los resultados de los indicadores de la calidad del agua que distribuye la empresa estatal OSE. La misma Ministra de Medio Ambiente, Eneida de León, reconoció hace algunos meses que “la Laguna del Sauce presenta una elevada contaminación”.

El Fiscal Dr. Enrique Viana, en una reciente intervención pública señalaba que “lo que pasa con la contaminación de las fuentes de agua potable son una cadena de omisiones, en donde el Estado se asocia con privados que contaminan y no ejerce controles ni impone límites”, añadiendo que “Uruguay está yendo por un camino opuesto al de las restricciones, las limitaciones, al derecho ambiental como un derecho de interés general por encima de intereses particulares”.

Más recientemente, un estudiante de periodismo, ha hecho público un artículo publicado en la página Web http://sdr.liccom.edu.uy/, titulado “Informes de OSE de finales de 2013 revelan presencia de cianobacterias en el agua potable de Montevideo”. En este artículo queda en evidencia dos cosas, primero que las autoridades del ente estatal ocultaron información relevante sobre la calidad del agua, y en segundo lugar, se pone en conocimiento público que el agua “potable” contenía cianobacterias identificadas en las muestras. Esto último no es un asunto menor ya que de los análisis realizados se detalla que los muestreos tomados en los barrios capitalinos del Cerrito de la Victoria, Colón y el Cerro, contenían altas cantidades de cianobacterias que producen toxinas y que son altamente perjudiciales para la salud.

En nuestro país, el agua está consagrada en nuestra Constitución como un derecho humano fundamental. Esto ha sido posible gracias a que en el año 2004, más del 64 % de la población uruguaya se pronunció a favor de una reforma constitucional, posicionando a Uruguay como el primer país en el mundo en declarar como derecho humano el acceso al agua y al saneamiento.

■ El Acuífero Guarini amenazado.

A todo lo anterior referido, en relación a los recursos naturales, tenemos que sumarle que nuestro país posee parte de uno de los reservorios de agua dulce más grande del planeta. El Acuífero Guaraní es un cuerpo continuo de agua subterránea con características que varían por región y un espesor promedio de 250 metros, con una variación de entre 50 a 600 metros y una profundidad que llega a más de 1.000 metros en algunos lugares, como es el caso de la zona basáltica de nuestro país.

El área total está estimada en 1.087.879 kilómetros cuadrados, con un volumen de agua dulce en almacenamiento de aproximadamente 30.000 kilómetros cúbicos. ¿Podemos imaginar tal volumen? Es como un océano confinado bajo nuestro subsuelo.

El agua subterránea del Acuífero Guaraní, que en nuestro país abarca unos 45.000 km2, se usa principalmente para consumo humano, el riego agrícola, termalismo, frigoríficos, industrias y ganadería. Los estudios realizados arrojan datos que indican que la calidad del agua es buena y que tiene bajos niveles de mineralización.

Ahora bien, no obstante ello, existe el riesgo de contaminación en la zona de recarga, principalmente en los lugares de afloramiento del acuífero, así como la sobre explotación del recurso, por ejemplo, a través de la actividad del termalismo. También las fallas en la construcción de pozos, en especial si son de poca profundidad, pueden representar un riesgo.

El 80% del total se utiliza para el abastecimiento de agua para consumo humano, el 15% para procesos industriales y el 5% en termalismo. Asimismo, se entiendn que otra vía potencial de contaminación es la técnica de fractura hidráulica o “fracking” que podría utilizarse para la extracción de hidrocarburos no convencionales en la Cuenca norte de nuestro país.

El fracking es una técnica de explotación para la extracción de hidrocarburos sumamente agresiva que causó estragos en EE.UU. y otros países del mundo, siendo prohibida en muchos lugares, inclusive en algunos Estados de Norteamérica. En Argentina se está realizando en la Cuenca Neuquina y en concreto en la zona de Vaca Muerta, en la Patagonia; ahora se quiere obtener hidrocarburos en Entre Ríos mediante esta técnica, poniendo en peligro el agua, la economía regional (turismo y agricultura), los bienes comunes y la vida.

■ Del Uruguay natural al Uruguay petrolero

La empresa estatal Ancap, asociada a empresas extranjeras, principalmente con corporaciones norteamericanas, francesas y australianas, vinculadas al negocio de las exploraciones y explotaciones petroleras, vienen intensificando la búsqueda de yacimientos de hidrocarburos en la Cuenca Norte de nuestro país. La búsqueda se centra, principalmente, en las cuadrículas de Piedra Sola, que abarca una extensión territorial de unos 10.000 km2, sobre la formación Tacuarembó, fracción de recarga del acuífero; también en la zona de Salto.

No es nuevo este tipo de iniciativas ya que Ancap ha estado desarrollando la búsqueda de petróleo en aguas territoriales y en tierra (Offshore y Onshore, que les encanta decir a los tecnócratas), desde los años 1950, sin que hasta el momento hayan tenido éxito en ello.

Pepe Núñez se perfilaba como la Pensilvania de nuestro pago oriental, pero la “fiebre del petróleo” duro muy poco, la nada mismo. De pronto levantaron bártulos y nunca más se supo de los resultados.

En un reciente Taller Temático, organizado por la Comisión Tacuarembó por la Vida y el Agua, la Dra. en Ciencias, Licenciada Graciela Piñeiro, nos indicaba que de acuerdo a sus estudios, Ancap no ha aportado datos científicamente comprobables para poder afirmar la existencia de gas y petróleo de extracción convencional.

Por el contrario, y siempre en base a los datos científicos disponibles, el subsuelo de esta zona es de Formación Mangrullo (areniscas), conformación geológica que sí podría albergar reservas de gas o petróleo esquisto, cuya forma de extracción es mediante “fracking”.

Pues bien, ante estas consideraciones acotadas, podemos resumir que el desarrollo en nuestro país ha ido contrapuesto al medio ambiente, incidiendo principalmente y negativamente en los cauces de agua.

Ante ello, es necesario estar informados como ciudadanos frente al silencio de los medios hegemónicos y la complicidad de algunas universidades. Las comunidades empoderadas, debemos situarnos junto al bien común y contrarios a intereses depredadores. Debemos incidir activamente en el desarrollo de políticas ambientales eficaces y velar por su cumplimiento.

Apostando por un modelo de desarrollo basado en la producción y consumo de alimentos e industrias derivadas que generen trabajo estable y genuinamente uruguayo, en equilibrio con la naturaleza. En contraposición a los monocultivos de gran escala y los transgénicos con sus paquetes tecnológicos, que todo lo mercantilizan y maquinizan, contaminando con agroquímicos y destruyendo la biodiversidad. ■

Por José Morales Brum (integrante de la Comisión Tacuarembó por la Vida y el Agua)

Publicado en: La Otra Voz, Tacuarembó, N°99 – Año 2, 5 al 11/6/15.

About Grupo Guayubira

El grupo "Guayubira", fue creado en mayo de 1997, para nuclear a personas y organizaciones preocupadas por la conservación del monte indígena y por los impactos socioeconómicos y ambientales del actual modelo de desarrollo forestal impulsado desde el gobierno. El grupo aspira a tener incidencia a nivel nacional y local para implementar medidas que ayuden a la conservación del monte indígena y a modificar el actual modelo insustentable de desarrollo forestal basado en los monocultivos de árboles a gran escala.
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