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El monte de quebrada
En Uruguay existen numerosas quebradas que
se extienden desde el norte hasta el sureste. Se trata de valles profundos
excavados por cursos de agua, con paredes rocosas de pendiente muy pronunciada
y a veces casi verticales. El ambiente húmedo, con menor luminosidad
y protegido de los vientos determina un microclima muy particular que
a su vez da lugar a un tipo de monte con características propias.
Los árboles son aquí mucho más altos y con mayores
diámetros, pese a que en general se trata de las mismas especies
que en otros tipos de montes adquieren dimensiones menores a las que aquí
alcanzan. Es así que se encuentran árboles de más
de 20 metros de altura y diámetros que superan el metro. Su composición
es también diferente, con predominancia de varias especies de laureles,
guaviyú, palo de jabón, azoita cabalho y guayabo, que descollan
por su tamaño.
Otra característica que lo diferencia
de los demás tipos de monte es que la vegetación se dispone
en varios estratos en el plano vertical. En el estrato superior se ubican
algunas de las especies mencionadas en el párrafo anterior, con
una altura promedio de 15 a 20 metros. Por debajo hay un segundo estrato,
con alturas de 5 a 7 metros, compuesta por especies de menor talla como
el plumerillo, blanquillo, chal chal, naranjillo y otros. Finalmente,
a nivel del suelo es común la presencia de distintas especies de
helechos, entre los que en algunos casos aparece el helecho gigante. Uniendo
los tres estratos se encuentran numerosas plantas trepadoras y epífitas.
Es éste probablemente el tipo de monte
mejor conservado del país, en gran medida debido a las dificultades
que implica su explotación por lo escabroso del terreno. Es además
uno de los más atractivos del punto de vista turístico,
ya que el monte se encuentra en un ambiente muy diferente al del resto
del territorio, con cursos de agua caracterizados por la presencia de
numerosas cascadas y los altos murallones de piedra que los bordean.
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