El bosque natural uruguayo:
inventario y evolución del recurso

Ricardo Carrere

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III. PRODUCCION LEÑOSA DEL MONTE NATURAL

1. Problemas para su medición.

Por sus propias características, el monte natural presenta serias dificultades para la realización de inventarios forestales de los que se puedan deducir el volumen por hectárea y su producción anual. Este tipo de montes se caracteriza por ser el resultado de la labor de la naturaleza, donde conviven y luchan individuos de distintas edades y especies, ordenándose de acuerdo con sus distintas exigencias y posibilidades de acceso a dos elementos básicos: la luz y el agua. A ello se agrega muchas veces la acción de otros elementos como el hombre, el ganado, la fauna silvestre, las crecientes, etc., introduciendo un mayor "desorden" en las masas boscosas.

De todo ello resultan una serie de características que dificultan la evaluación del recurso, las principales de las cuales serían las siguientes:

1) Multitud de especies con diferentes cualidades y por consiguiente no aptas para los mismos usos.

2) Gran parte de las especies est n representadas por ejemplares de todas las edades, por lo que existe una gran variabilidad en materia de di metros y alturas.

3) Diferente ritmo de crecimiento.

4) Algunas especies pueden alcanzar grandes dimensiones, mientras que otros son arbustos o pequeños árboles.

5) Existe un porcentaje importante de ejemplares de fuste tortuoso generado a partir de la difícil lucha por alcanzar la luz y también en parte por las propias características de algunas especies.

6) Las especies se distribuyen en franjas paralelas al curso de agua (en los bosques ribereños) o siguiendo la pendiente en bosques serranos.

7) La acción humana, animal o física (crecientes) hace cambiar de régimen a muchos árboles, haciéndolos pasar de régimen fustal (de semilla) a tallar (rebrote de cepa).

Estos factores, unidos a la insuficiente atención que en general ha recibido el monte natural por parte del sector técnico, han determinado un escasísimo material documentado acerca de la producción de los montes naturales.

2. Métodos de medición.

Los problemas que acabamos de señalar vuelven muy engorrosa la aplicación de la metodología tradicional ideada para inventariar bosques homogéneos y coetáneos. Pese a que escapa un tanto al objetivo del presente trabajo, entendemos ilustrativo bosquejar los dos métodos utilizados y sus problemas.

2.1 Inventario por muestreo.

Consiste en la instalación de parcelas en distintas zonas del monte para obtener una muestra representativa del conjunto. Se procede luego a la identificación por especie, a la medición de di metros y alturas y a la elaboración de algunos coeficientes técnicos (mórfico, ramosidad, peso específico) en cada parcela. Los datos así obtenidos se promedian y se llevan a valores por hectárea. De esta forma se obtienen el volumen total por hectárea, pero (salvo casos excepcionales de montes que hayan sido cortados y se conozca la fecha en que tuvo lugar dicha explotación), no resulta posible determinar el incremento medio anual. Dicho inconveniente puede ser salvado mediante la instalación de parcelas permanentes, en las que se procedería a realizar mediciones reiteradas durante períodos de tiempo m s o menos prolongados, pero no tenemos conocimiento de que se haya realizado este tipo de mediciones en el país.

Este método tiene una serie de inconvenientes que vuelven muy dificultosa su aplicación y muy discutibles sus resultados. Salvo en lo referente a la medición de los di metros (posible en todos los casos), los restantes par metros pueden dar lugar a estimaciones muy alejadas de la realidad, particularmente la altura útil de los fustes, el coeficiente de forma, el porcentaje de ramas útiles, el peso específico promedio.

2.2 Método de parcelas apeadas.

Para soslayar los inconvenientes antedichos se ideó otro método (Quinteros y Caldevilla, 1943), que consiste primeramente en la ubicación de parcelas representativas como en el caso anterior. Se procede luego a apear, trozar y apilar la totalidad del material leñoso útil de la parcela, recomendándose incluso el apilamiento de las distintas especies por separado. Se determina luego un coeficiente de apilamiento para pasar de volumen aparente a volumen real y los valores promedio obtenidos se llevan a volumen por hectárea. Dado que los árboles de las parcelas han sido apeados, se podría llegar a determinar la edad promedio del monte mediante el conteo de anillos de crecimiento y calcular entonces el incremento medio anual del monte.

Pese a que este método resulta a todas luces mucho m s apropiado que el primero a la realidad de nuestros montes, y a que es seguramente el que han aplicado empíricamente los monteadores para hacer estimaciones "a ojo" basadas en su experiencia anterior, no tenemos noticias de que se haya aplicado en forma cabal en nuestro país.

3. Estimación global del recurso.

Todo intento de estimación de la producción del monte natural tropieza inmediatamente con la insuficiencia de información, y la inexistencia de tablas de producción para los distintos tipos de bosques que ocurren en diferentes zonas del país.

Afortunadamente, existen algunos trabajos donde se aporta información elaborada a partir de madera cortada y apilada, además de otros elementos tales como turno de explotación, régimen, etc. De estos estudios, presentados a la Primera Conferencia Nacional sobre Aprovisionamiento y Racionalización en el Empleo de los Combustibles (1943), es posible extraer los siguientes elementos:

3.1 Régimen de los montes.

El Ing. Agr. Rubbo sostiene que "la mayor parte de nuestros bosques indígenas, y en especial los que se hallan al borde de ríos y arroyos navegables, son de régimen tallar por haberse reproducido en su mayoría por retoños de cepas y sierpes, después de los cortes". Esta opinión es corroborada por Chaves y López, quienes afirman que "nuestros montes indígenas est n en régimen tallar", y agregan que estos montes a igualdad de especies, densidad y edad producen mucho m s material leñoso que los que se encuentran en régimen fustal.

3.2 Turno de explotación.

Nos referiremos aquí al turno de explotación para leña, es decir, al período de tiempo que media entre la renovación del bosque y su madurez para la producción de leña.

De acuerdo con Rubbo, el turno de explotación difiere para los montes "negros" (de maderas con duramen oscuro) y "blancos" (de color claro), así como también según se trate de fustales (de semilla) o tallares (rebotes de cepa).

Monte Régimen Turno de explotación
Blanco tallar 20 años
Blanco fustal 30 años
Negro tallar 30 años
Negro fustal 50 años

Chaves y López aportan información en el mismo sentido, afirmando que "en infinidad de montes" bajo régimen tallar han comprobado que el turno de explotación para leña se sitúa en torno a los 18-20 años.

3.3 Producción por hectárea.

Como se podrá observar en el cuadro siguiente, la información disponible es variada y en algunos casos incoherente.

Cuadro Nø 12. Producción de leña por hectárea en distintos tipos de montes.

Tipo de monte

Tons. leña verde

 
1)Islas del río Negro (monte blanco espeso "bueno")

210

(1)
2)Islas de río Negro (monte blanco promedio)

120

(1)
3) - - - Monte negro

33

(1)
4)Río Cebollatí (monte "entero")

324

(1)
5)Río Cebollatí (monte tallar 18 años)

210

(2)
6)Río Cebollatí (ralo principalmente coronilla)

133

(2)
7)Isla Queguay (monte tallar 20 años)

250

(2)
8)Isla Queguay (monte tallar 20 años)

190

(2)
9)Río Negro (monte ralo promedio)

10

(3)
10)Río Negro (monte semi denso promedio)

50

(3)
11)Río Negro (Monte denso promedio)

100

(3)
Promedio general  

148

 

(1) Rubbo-ISAP
(2) Chaves-López-ISAP
(3) Rubbo-López-ISAP

Promediando, tendríamos los siguientes valores:

Montes "buenos" (1 y 4) ............ 267 tons./há.
Montes medios (2, 5, 7, 8 y 11)... 174 " "
Montes ralos (3, 6, 9 y 10) .......... 56,5" "

En fecha más reciente (Pou, 1983), se estima una producción media nacional de 60 tons/h ., aunque sin especificar la metodología utilizada para llegar a dicha conclusión.

3.4 Incremento medio anual.

En el cuadro anterior se detallan tres casos de montes cuya edad y producción por hectárea son conocidas, por lo que resulta posible calcular su incremento medio anual:

a) Isla Queguay. Tallar de 20 años: 12,5 tons./há./año.
b) Isla Queguay. Tallar de 20 años: 9,5 " " "
c) Río Cebollatí. Tallar de 18 años: 11,7 " " "

Por otro lado, el Ministerio de Industria y Energía (la leña como combustible, 1985), estima un incremento medio anual (promedio nacional) de 5 ton./há./año.

3.5 Densidad

Para el análisis de la densidad de los montes naturales, disponemos de un estudio global del país (de Castro, 1990) y de algunos estudios localizados. Adoptaremos aquí el criterio de la Dirección Forestal, que divide los montes en densos o ralos según que cubran total o parcialmente la superficie del suelo con sus copas.

1) De Castro (1990). Del Cuadro Nø 11 surge que en 1966/67 el 71% de los montes eran densos y el 29% ralos, predominando los densos en el monte ribereño y los ralos en el monte serrano.

2) De Castro (1989). Del análisis de algunas zonas del litoral oeste del país (ver mapa Nø 2) a partir de fotoplanos de 1980/82, se elaboró el cuadro Nø 13:

Cuadro Nø 13. Densidad de montes naturales

(en construcción)

MAPA Nø 2. Hojas analizadas en el análisis comparativo de la evolución del monte natural

  M.natural denso   M.natural ralo  

Total

Hoja

(hás)

%

(hás)

%

(hás)

36

10.732

79.2

2.818

20.8

13.550

52

8.727

82.5

1.849

17.5

10.576

66

3.908

99.4

25

0.6

3.933

67

2.580

80.1

639

19.9

3.219

68

22.140

92.3

1.833

7.7

23.973

76

7.846

91.6

718

8.4

8.564

83

4.936

81.9

1.093

18.1

6.029

91

1.931

88.0

264

12.0

2.195

           
Totales

62.800

87.2

9.239

12.8

72.039

Es decir, que el 87% de los bosques (casi todos ribereños) de las zonas analizadas son densos y el 13% ralos.

3) Porcile (1987). El cuadro Nø 21 aporta elementos en cuanto a la relación entre montes densos y ralos en 1966/67 (72% y 28% respectivamente) y en 1986 (88% densos y 12% ralos) en el río Cebollatí (para llegar a dichas cifras se descartaron las " reas abiertas").

4) Rubbo-López (ISAP, 1943). Estos autores estimaban la densidad de los montes de la zona del embalse de Rincón del Bonete en: 59% densos y 41% ralos.

5) Nin (1981). En su estudio sobre los bosques del río Yí, este autor estima que los montes densos constituyen un 31% y los ralos un 69% .

En resumen, los distintos estudios analizados muestran las siguientes densidades (Cuadro Nø 14):

Cuadro Nø 14. Densidad de montes naturales

Estudios

Montes densos %

Montes ralos %

De Castro (global 1966/67)

71

29

De Castro (litoral oeste 1980/82)

87

13

Porcile (Cebollatí 1966/67)

72

28

Porcile (Cebollatí, 1986)

88

12

Rubbo-López (Rincón del Bonete, 1943)

59

41

Nin (río Yí, 1981)

31

69

3.6 Producción anual teóricamente explotable.

Del conjunto de elementos analizados, adoptaremos los siguientes par metros:

1) Superficie de montes naturales: 550.000 hás.

2) Densidad: 70 % densos y 30 % ralos.

3) Producción media por hectárea: 150 tons. montes densos (incluye medios, densos y muy densos) y 50 tons. montes ralos.

4) Turno de explotación medio: 25 años.

El volumen en pie de los montes se puede calcular de la siguiente manera:

385.000 hás. (bosques densos)x150tons. = 57:750.000 tons.
165.000 " (bosques ralos) x 50 " = 8:250.000 "
Total: 66:000.000 tons.

La producción de los bosques, en turnos de 25 años, sería entonces de 66:000.000 = 2:640.000 tons. anuales, con un incremento medio anual de 4,8 ton./h .

A estas conclusiones acerca de la producción global del recurso, se le deben incorporar algunos elementos de tipo conservacionista a fin de poder determinar la producción anual técnicamente explotable del mismo. En principio, se podrían considerar dos limitantes principales:

1) Los bosques serranos. Dados su grado de deterioro y la importante función que cumplen contra la erosión y como reguladores de los cursos hídricos, se los podría excluir como productores de madera, por lo menos hasta tanto no se elaboren pautas de manejo que aseguren su regeneración y el cumplimiento de sus funciones. En el estudio realizado por de Castro se detectaron 66.000 hás de bosques serranos, aunque estos seguramente cubren una superficie algo mayor, por lo que adoptaremos una cifra de 80.000 hás.

2) Los bosques ribereños. Excluiremos aquí la franja de bosque que se ubica contra los cursos de agua, debido a la función protectora que cumplen en la protección de márgenes. Estimaremos esta franja en un 30 % de la superficie cubierta por montes ribereños.

A las 550.000 hás. de monte se les restaría estos dos elementos, quedando entonces una superficie de 329.000 hás. de bosques teóricamente explotables. Estos montes contendrían 39:480.000 tons. de madera, que en turnos de 25 años producirían 1:579.200 toneladas anuales de madera.

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Serie "Investigaciones" Nº 78 de CIEDUR Diciembre de 1990.

 


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