| Introducción sobre el Convenio de Estocolmo El Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) entró en vigor el 17 de mayo de 2004. En él se establecen medidas para la eliminación de la producción y uso de sustancias químicas tóxicas, persistentes y bioacumulables en los organismos, que causan diversos efectos negativos en la salud humana y en el ambiente. Son mezclas y compuestos químicos a base de carbono, entre los que se incluyen compuestos industriales como los PCBs, plaguicidas como el DDT y sustancias tóxicas como las dioxinas. Los COPs son principalmente productos y subproductos de la actividad industrial, de origen relativamente reciente. La entrada en vigor del Convenio de Estocolmo representa un avance en la lucha global contra la contaminación del planeta y plantea una serie de retos y oportunidades para las organizaciones ciudadanas que promueven la protección de la salud y el medio ambiente y la búsqueda de alternativas al uso de plaguicidas químicos. Klaus Toepfer, secretario ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en febrero de 2004 dijo: “De todos los contaminantes que son emitidos en el medio ambiente todos los años a causa de las actividades humanas, los COPs son los más peligrosos. Durante décadas estos productos químicos altamente tóxicos han matado y lesionado a personas y a la vida silvestre, induciendo el cáncer y dañando los sistemas nerviosos, reproductivos e inmunológicos”. También han causado innumerables deformaciones congénitas”. Toepfer agregó que “Al comprometer a los gobiernos a eliminar la producción y emisión en el ambiente de estos productos químicos, el Convenio de Estocolmo aportará un gran beneficio a la salud humana y al medio ambiente. También fortalecerá el alcance y la efectividad de la ley ambiental internacional”. Todo ser humano porta indicios de estos productos químicos en su cuerpo. Los COPs son compuestos altamente estables que pueden durar años o décadas antes de desintegrarse. Circulan globalmente a través de un proceso conocido como el “efecto saltamontes”. A través de un proceso repetido de evaporación y depósito, las emisiones de COPs en una parte del mundo pueden ser transportados en la atmósfera a regiones distantes de la fuente original. Además, los COPs se concentran en los organismos humanos a través de otro proceso conocido como bioacumulación. Aunque no son solubles en agua, los COPs son absorbidos fácilmente en los tejidos grasos, donde las concentraciones pueden magnificar hasta 70.000 veces los niveles de antecedentes. Los peces, aves predatorios, mamíferos y humanos se encuentran en una posición elevada en la cadena alimenticia y así absorben las mayores concentraciones. Y cuando viajan, los COPs viajan con ellos. Investigación llevada a cabo en Minas en el marco del Convenio de Estocolmo En el marco de una investigación coordinada a nivel internacional por IPEN (la Red para la Eliminación de Contaminantes Orgánicos Persistentes, por su sigla en inglés), un trabajo realizado en Uruguay constató la presencia de contaminantes orgánicos persistentes en muestras recolectadas en la ciudad de Minas. La investigación, ejecutada en Uruguay por RAPAL y REDES-Amigos de la Tierra identificó la presencia de bifenilos policlorados (PCB) y dioxinas en niveles que duplican los parámetros que maneja la Unión Europea para este tipo de sustancias. Se trata de contaminantes altamente tóxicos que se encuentran incluidos en la lista que los gobiernos se comprometieron a eliminar. La investigación fue llevada adelante en el marco de acciones internacionales tendientes a demostrar a los gobiernos la presencia de estos contaminantes que están incluidos en la lista del Convenio de Estocolmo. Precisamente al ratificar ese convenio (Uruguay lo ha hecho) los países se comprometieron a reducir -y eliminar- la presencia de los COPs. Los hallazgos de la investigación son altamente preocupantes, ya que seguramente la población de Minas ha estado durante mucho tiempo expuesta a estas sustancias altamente tóxicas y sufriendo problemas graves de salud y contaminación ambiental sin saber cuales eran las causas. Las dos plantas de cemento ubicadas cerca de la ciudad de Minas fueron identificadas como potenciales fuentes de emisión de COPs en la región. Por consiguiente, resulta urgente hacer un control inmediato de sus emisiones a fin de identificar las fuentes de contaminación apuntando a su eliminación. El caso de Minas es solo un ejemplo de contaminación industrial, por lo que también se impone hacer un relevamiento de las industrias existente en el país y en particular de las que potencialmente podrían estar emitiendo COPs al ambiente e implantar un sistema de monitoreo y control de este tipo de industrias. Situación de Uruguay y recomendaciones 1. En la lista de COPs a eliminar en Uruguay se encuentra el hormiguicida mirex, cuya autorización de uso caducará en junio de 2005. Por resolución de junio del 2004 el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca sustituyó el mirex por Fipronil, plaguicida que de acuerdo a sus características es también un COP. Por lo tanto, sería pertinente que las autoridades correspondientes revisaran esta resolución para poder ser coherentes con la ratificación del Convenio. No parece serio sustituir un COP por otro COP. 2. Con la autorización de la instalación de dos plantas de celulosa en Fray Bentos el gobierno está violando el espíritu del Convenio de Estocolmo, ya que el compromiso de disminuir las dioxinas y furanos no se estaría cumpliendo. Más aún, se aumentarán significativamente aunque el sistema de blanqueo que se instale sea ECF (que sustituye el cloro elemental con dióxido de cloro). Cabe mencionar que dentro de las sustancias que se encuentran en la lista de los COPs, las dioxinas y los furanos son los más tóxicos. 3. En esta primera reunión de las Partes es prioritario agregar a la lista de plaguicidas otros COPs que se están utilizando ampliamente en Uruguay, tanto en los cultivos transgénicos, como en la agricultura convencional, dentro de los cuales se encuentran el endosulfán, el 2,4 D y el fipronil. Finalmente es prioritario que nuestro gobierno abra espacios de participación ciudadana en la elaboración y ejecución de los planes nacionales de implementación del Convenio para que este convenio no se un con acuerdo más, ratificado pero sin ninguna validez real.
* Por más información sobre
este tema, visitar el sitio web de RAPAL Uruguay http://www.chasque.net/rapaluy |
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